Convivir con quien trafica no es, por sí solo, delito
El casoSe atribuía participación en el tráfico a quien compartía vivienda con la persona que vendía droga y conocía esa actividad.
La reglaLa mera convivencia y el conocimiento de que la pareja trafica no bastan para condenar: hace falta acreditar actos materiales de colaboración. Compartir domicilio no convierte a nadie en partícipe del delito.